Los procedimientos especiales de la ONU publican una carta de denuncia a Qatar sobre el trato discriminatorio a la minoría religiosa bahá’í

El 16 de agosto de 2019, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre cuestiones de las minorías y el Relator Especial sobre la libertad de religión o de creencias enviaron una carta al Gobierno de Qatar. En la carta se exponían las alegaciones relativas al trato discriminatorio de la minoría religiosa bahá’í en Qatar, concretamente en lo que respecta a las deportaciones, las listas negras, la imposibilidad de construir un cementerio y las cuestiones relativas al estatuto jurídico personal.

Según la carta, varias familias de la minoría bahá’í de Qatar han denunciado haber sufrido deportaciones administrativas y “listas negras”, que han dado lugar a la separación de las familias, la pérdida de empleo y la pérdida de ingresos. Qatar ha cancelado los permisos de residencia y ha dificultado enormemente la renovación o concesión de visados. La mayoría de las personas que han sido deportadas o incluidas en la lista negra no tienen antecedentes penales y son residentes de larga duración en Qatar o recibieron inicialmente visados o permisos por tener un empleo o familia en el país. El gobierno no proporcionó ninguna razón para la deportación y la inclusión en la lista negra, y los relatores especiales señalaron que, si se le presiona, el gobierno qatarí suele contradecirse o no proporcionar ningún registro oficial.

La carta de los Procedimientos Especiales destaca las circunstancias de 13 personas, todas ellas deportadas y/o incluidas en la lista negra por el gobierno qatarí debido a su fe bahá’í. Personas de diversas nacionalidades, entre ellas canadienses, indias, jordanas y malayas, han sido despojadas de sus permisos de residencia y empleo en Qatar y obligadas a abandonar el país. En la mayoría de los casos, el gobierno qatarí no ha dado ninguna explicación sobre estas deportaciones. En algunos casos, el gobierno afirma que recibió instrucciones del Departamento de Seguridad Interna, pero todas las personas deportadas tenían antecedentes limpios que no mostraban ningún problema de seguridad ni acción penal pendiente.

La carta de los relatores especiales también se refería a las restricciones impuestas a la construcción de un cementerio bahá’í en un terreno concedido por el Ayuntamiento de Doha. Este cementerio ha sido un problema constante desde 2009, cuando las autoridades irrumpieron en el cementerio, exhumaron los restos y los reubicaron siguiendo las instrucciones del Ayuntamiento de Doha. Esto causó estrés emocional a muchas familias y ha hecho que no se puedan identificar algunos restos. Ese mismo año, el ministro del municipio acabó pidiendo disculpas y declaró que se asignarían nuevos terrenos. En 2010 y 2015 se identificaron nuevas ubicaciones y se asignaron presupuestos, sin embargo, a pesar del seguimiento regular de la comunidad bahá’í, no se ha producido ninguna construcción ni se ha avanzado.

Además, la carta de alegaciones abordaba las dificultades a las que se enfrenta la comunidad bahá’í para mantener su estatus legal personal. Las autoridades qataríes no reconocen los documentos bahá’ís, como las licencias de matrimonio, los divorcios o los documentos de herencia, a menos que hayan sido atestiguados u obtenidos en el extranjero. Esto requiere un viaje extenso y costoso que retrasa y complica las obligaciones legales. La comunidad bahá’í ha intentado que el Ministerio de Justicia acepte y autentifique los documentos bahá’ís, pero el ministro no se ha pronunciado al respecto.

Los relatores especiales de la ONU expresan su grave preocupación por las acusaciones contra el gobierno qatarí, en concreto por la discriminación inherente a las personas bahá’ís basada en su religión y sus creencias. Los obstáculos a los que se enfrentan los miembros de la comunidad bahá’í para obtener documentos legales y la amenaza de deportación y de inclusión en una lista negra amenazan la seguridad financiera y familiar. Los obstáculos a los que se enfrentan para obtener documentos legales y la imposibilidad de adquirir y mantener una sepultura han afectado gravemente al derecho a la libertad de religión y creencias, así como al derecho a disfrutar del patrimonio cultural y de la memoria de la familia. De acuerdo con el mandato del Consejo de Derechos Humanos, los relatores especiales de la ONU solicitaron al gobierno qatarí que proporcionara información sobre las alegaciones mencionadas; en concreto, los motivos legales y fácticos de la deportación, información actualizada sobre la construcción de un cementerio, la adaptación de la autenticación de documentos y la promoción más amplia de la libertad de religión. El gobierno de Qatar aún no ha respondido.