El Príncipe Nasser utiliza las victorias de Córdoba para alabar a Bahréin y blanquear su imagen de violación de los derechos humanos

Tras las recientes victorias del Córdoba CF en los últimos meses, el Príncipe Nasser no ha dejado de elogiar el buen rendimiento del club español y, con ello, ha aprovechado para alabar a Bahréin y mostrar su éxito. El jeque Nasser bin Hamad Al Khalifa, miembro de la familia real, que también está involucrado en el club a pesar de su pasado problemático en relación con violaciones de los derechos humanos y tortura, ha expresado su alegría por el rendimiento del club y ha destacado que “el nombre del Reino de Bahréin ha destacado en muchos eventos deportivos, incluído el fútbol”. De este modo, Nasser está vinculando directamente el éxito del club español con las actividades de la familia real bahreiní, cuyo pasado es cuestionable.

La compra se produjo en diciembre de 2019, cuando Infinity Capital, una empresa privada fuertemente vinculada a la realeza bahreiní, adquirió el club deportivo andaluz, que actualmente milita en la Segunda División B del fútbol español. Las dos principales figuras implicadas en las operaciones son el príncipe heredero Salmán bin Hamad bin Isa al Khalifa y el príncipe Naser Bin Hamad al Khalifa. Mientras que el primero es considerado el “cerebro financiero”, el Príncipe Nasser asistió personalmente a los preparativos de la pretemporada 2020/2021 vistiendo la camiseta verdiblanca del club, lo que resulta especialmente preocupante para la ciudad y el club conociendo su historial.

El príncipe Nasser ya estuvo implicado en la tortura durante el levantamiento prodemocrático de 2011 en Bahréin. En 2014, el Tribunal Superior de Londres decidió que no tiene inmunidad para ser procesado en el Reino Unido, anulando la decisión de la Fiscalía de la Corona de no investigarle. “En virtud de la Convención de la ONU contra la Tortura y otros Tratos y Penas Crueles, Inhumanos y Degradantes de 1987, los Estados deben penalizar la tortura y perseguir a los funcionarios públicos de otras naciones cuando estén presentes en el territorio del Estado”, declaró Clive Coleman, corresponsal de asuntos jurídicos de la BBC.

El príncipe Nasser ha trabajado activamente para blanquear la imagen de Bahréin, llena de atrocidades contra los derechos humanos, e impulsar su propia imagen personal en diferentes deportes. Es el presidente del Comité Olímpico de Bahréin y del Consejo Supremo para la Juventud y el Deporte, y el propietario del club ciclista McLaren de Bahréin. Recientemente, un blog de ciclismo “VeloNews” publicó un comentario titulado “No te metas en el ciclismo, jeque Nasser”. Por otra parte, amenazó públicamente en televisión a todos los atletas bahreiníes que participaran en las protestas: “A todos los que pidan la caída del régimen, les caerá un muro sobre sus cabezas. Cualquiera que esté involucrado en este asunto, y sus redes de apoyo, serán castigados. Ya sea un atleta, un activista o un político. Hoy es el día del juicio. Bahréin es una isla y no hay escapatoria”, dijo en 2011.

Esto es especialmente preocupante para la ciudad de Córdoba y su gente, cuyo nombre y reputación se utiliza con fines maliciosos. En junio de 2020, el partido político español Adelante emitió una declaración pública en relación con la compra del Córdoba CF por parte de la Familia Real de Bahréin, y Luzmarina Dorado, diputada de Adelante Andalucía por Córdoba, advirtió contra la intención de la Familia Real de Bahréin de blanquear su imagen utilizando el nombre del Córdoba. “No podemos permitir que la ciudad de Córdoba y el equipo de fútbol que lleva su nombre estén en manos de personas que pretenden utilizarlos para blanquear un régimen que viola los derechos humanos”.

Con sus elogios, el Príncipe Nasser está vinculando directamente el éxito del Córdoba CF con el éxito y las actividades del Córdoba CF. El club andaluz ha sido un gran club histórico que ha pasado decenas de temporadas en Primera División y que ahora es utilizado, al igual que el fútbol español, en una campaña de blanqueo deportivo para limpiar la imagen y el pasado de torturas y violaciones de los derechos humanos.